miércoles, agosto 09, 2017

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Ayer decidí dar una vuelta por Romo.
Toda la gente es interesante.


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      Mi tío tuvo un accidente de moto
en la gasolinera de Plencia. Una señora
puso la marcha atrás y pilló a mi
tío en medio. Le dieron un montón
de puntos alrededor de la rodilla.
Era un fin de semana, en verano, no sé
sería en el 81 u 82, hubo una llamada
avisando del accidente. Luego la historia
se la escuché a mi tío. Si se lo preguntase
ahora, se acordaría perfectamente. Lo
curioso es que yo recuerdo su accidente
como si hubiera estado allí. El ambiente
de la gasolinera. La luz del sol de aquella
mañana y la sombras. Mi tío con su
Montesa roja y sus botas subiendo
en la moto justo antes del accidente.



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       Mis primeros recuerdos surgen de
la casa donde crecí y el entorno de esa casa.
Claro que obviamente , la realidad se
va observando desde dentro. Tiene que pasar
tiempo para que la conciencia se desarrolle.
Al recordar se hacen mapas, al principio

no hay nada que recordar. Te sientes
de una manera y estás en un entorno:

La casa, y los alrededores.

    El entorno familiar: padres, hermanos,
abuelos, tíos... La casa de los abuelos, etc.
Lugares y gente.
     Literalmente escuchas y observas y
aprendes a hablar. Ese mundo se
guía por unas pautas. La conversación,
los objetivos. El contexto en el que se desarrolla
esa realidad a la que vamos llegando. Todos
nos vamos a encontrar con ella. No se puede
evitar.

   Día- Noche:
    actividades: comer, pasear

en menos de un año y medio vas
andando y hablando. Escuchas lo que
dicen los demás. Observas todo. Estás
en medio. La vida esta llena de intensidad,
es caliente y abrumador. El sol de verano, el
olor de la mañana. La exuberancia de
la tierra. Aquella casa desde dentro, era
pasar de un escenario a otro. La terraza,
la lluvia, el sol, era un universo. Y fuera
la tierra, siempre excepcional.
En la infancia, durante unos años, los niños
están en contacto con un conocimiento verdadero.


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