jueves, agosto 03, 2017

(apuntes para una autobiografía)

(Un proyecto que aún me queda muy grande, pero necesitaba publicar algo, mientras me voy centrando. No son mas que notas escritas en un cuaderno por las tardes.)




Día, noche

según vas siendo consciente
de ti mismo
hay dos mundos contrapuestos
el día y la noche.

De crío el día te ilumina
hay espacio
hierva, campo, arbustos, baldosas,
terrazas. Vida en forma de
bichos: hormigas, abejas, caracoles.


...


Los caracoles traen recuerdos
de días lluviosos
viejas con sacos
recogiéndolos, esa gente trae
olor. El recuerdo esta dibujado
en olores.


...

Como si no pasara
nada de particular
nos seduce la costumbre.

¿Quién elige la costumbres?


...


Llegamos al mundo inocentes
pero el mundo tiene sus años
y el ser humano lleva siéndolo
durante miles de años.
Tú no sabes nada de eso.


...


De momento: día y noche. Desayuno,
comida, merienda, cena.


...


Por supuesto, en la primera infancia
la relación con tu madre
es casi simbiótica . Hoy en día
las madres se lo toman diferente. Cada
una es cada una y lo vive a
su manera. Cada una tiene su
idea de cómo se deben hacer las
cosas. Es el planteamiento de hoy en
día. No quiero pontificar, ni meterme
en palabrería. Estoy intentando huir
de ella. En mi opinión, la relación
del niño con la madre es simbiótica
por definición, y después del nacimiento
se hace más obvio para ambos. Es bonito
el hecho de alumbrar. No hace falta
decir que la madre es una figura
importante en la vida de cualquier
persona. Y esa es la historia de todos.
Pienso que la autobiografía honesta, no
cuenta solo la historia de quién la escribe.
Sino de todas las demás personas. Comprender
nuestra condición nos hermana.

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