lunes, junio 24, 2019

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         Hoy es la noche de San Juan, y aquí les han montado la fogata y un concierto. El aparcamiento estaba a rebosar. Nunca lo había visto así. 2019. Están cantando, la gente, un concierto por todo lo alto, llevan por lo menos dos horas y media, o más. Toda la pobre gente dando silbidos, pasando un buen rato, fumando maría y bebiendo cervecillas… dejándose llevar por el ritmillo caliente… del caldero del caníbal que es el que domina el aire que respiran. Me refiero al espíritu que opera en los hijos de desobediencia, conforme al príncipe de la potestad del aire…
        Absolutamente inconscientes de la posición que ostentan. Firmes en una seguridad basada en una sarta de mentiras.
           
        Mientras el Nuevo Orden Mundial  se cierne sobre la civilización con su discurso de tolerancia y paz, las fábricas de antidepresivos y ansiolíticos incrementan su producción, y los psicólogos no tienen horas libres. En mi caso pase por el psiquiatra durante unos meses hace muchos años. ¿Sabes que me recomendó? Me dijo que tal vez me vendría bien leer alguna novela de Kerouac. Lo llamó “contracultura”. Dijo que había muerto alcohólico… pero al parecer no había otra cosa para recomendar a los deprimidos. Y al de un tiempo acabe leyendo a Kerouac. Hoy en día si vas al psicólogo te pueden recomendar alguna novela de Sherlock Holmes, por ejemplo. La verdad es que esta civilización no tiene más que ofrecer. Nada más que un callejón sin salida en forma de “lo que te gusta”. Mientras los borrachos gritan y yo les escucho desde aquí. Los borrachos son peligrosos, son susceptibles a ofenderse, y a faltar, y a mear, y a armar alboroto. Y esa era toda mi recompensa… pasar tiempo rodeado de gente así, siendo yo uno de ellos… Ahora empiezan las fiestas del verano. Y hubo años en las que iba todas las semanas, cada vez a un pueblo diferente. Incluso todavía habrá gente de mi generación que pensará que aquellos eran buenos momentos. Esta civilización individualizada y aislada de los demás individuos en base a un sistema de prioridades basado en su “yo”, primero “yo”, pero aislados en él. Es una manera dura de vivir, y esta toda esa vanidad, esas fotografías, estilos, ropas etc. que proclaman libertad ... y tras ello la pobre gente sin entendimiento, sufriendo, tirando de un orgullo que en el fondo es sumisión.